lunes, 17 de octubre de 2011

J.S.

-Ese momento cuando te arrebatan algo que realmente deseas; sin un porqué, así, de repente, en ese momento, te das cuenta de que debiste aprovecharlo mientras duró, y que ahora la única certeza que tendrás es que debes luchar por recuperarlo y recordarás así los buenos momentos...








J.S.

jueves, 13 de octubre de 2011

Tengo ganas de ti.

“Basta. Estoy fuera. De los recuerdos. Del pasado. Pero también estoy perdido. Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan. Y las cosas más estúpidas, cuando estás enamorado, las recuerdas como las más bonitas. Porque su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar. En este silencio que hace daño. Basta. Déjame. Ponlo todo de nuevo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. En aquel jardín. Algunas flores, un poco de sombra y después dolor. Ponlos allí, bien escondidos, te lo ruego, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver. Eso. Otra vez enterrados. Ahora está mejor. Mucho mejor".

F.M.

miércoles, 12 de octubre de 2011

¿REALMENTE EXISTE LA SUERTE; O ES TAN SÓLO EL DESTINO?

Es un tema que mucha gente piensa que es una estupidez preocuparse por esas cosas; pero da que reflexionar. Todos tendrán su propia opinión; o no se habrán preocupado por pensarlo y les dará igual. No importa, la cuestión es, ¿realmente existe? 

No diré aún si sí o no; simplemente: ¿acaso es alguien capaz de cambiar su propio destino? No lo creo, el destino es impredecible, y nunca sabemos qué pasará, porque no lo controlamos nosotros. Por lo tanto, suponiendo que existiera la suerte, el destino estaría íntimamente ligado a ella, pues cuando una persona, cualquiera, tuviera "una racha de buena suerte", su destino se tornaría apacible y agraciado. Pero, ¡qué contradicción! Si el destino es intocable, ¿cómo algo tan abstracto como la buena o mala suerte podría cambiarlo? Precisamente, ése es el quid de la cuestión. El destino viene predicho, y ligado a cada uno, imposible de manipular, por lo que la suerte no es sino invención. La buena suerte es con lo que denominamos las cosas buenas que el destino nos trae; y la mala, pues aquellas que no son de nuestro agrado. Y alguien se dirá: ¿y el karma?, ¿acaso el karma no es capaz de cambiar el destino? Pues seguramente eso sea lo que parece; pero yo pienso que el karma y el destino, aún siendo parientes cercanos, y no siendo irrelevantes el uno al otro, no se influyen mutuamente. El karma actúa en tu vida, en tu alma, el destino es más complejo, el destino va más allá.